Te alejas. Ante ti dejas una estela de tu sombra. Miro como cada vez esa sombra está más lejos de mí. Cae una lágrima de mi ojo inconscientemente. Me doy cuenta que no vas a volver a besarme en mi mejilla jamás. Cada vez recuerdo menos tu precioso rostro. Odio no recordar ese rostro que creía conocer a la perfección. Un rostro demasiado bello como para ser olvidado de esta forma. Tu sonrisa, tu piel. Tus ojos mirando a los míos a un palmo. Mi rostro en tu mirada. El mejor espejo del mundo, tus ojos. Tus manos cálidas acariciando mis gélidas manos. La combinación perfecta. Nos fundimos en un abrazo. Todo esto ya es pasado. Anhelo con todas mis fuerzas esas sensaciones perdidas. Quiero recuperarlas y enfrascarlas para siempre en el fondo de mi corazón, allí donde no llegue la lluvia, allí donde estén a salvo de cualquier mal y volverlas a revivir de nuevo hasta la eternidad.
El mejor espejo del mundo. Melissa Black.
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