¿Cuántas personas nos hacen cambiar realmente? ¿Cambiamos por nosotros mismos o porque nos hacen cambiar?
Creía que era dueña de mis vivencias, que era dueña de mis acciones. Me equivocaba. Al final acabas atrapada en tus propios recuerdos. Duele pensar ciertas cosas. Duele recordar a ciertas personas. Duele la ausencia de esa persona. Duele.
Reflexiono y me doy cuenta que soy así porque cambié contra mi voluntad. Ante el dolor dejo la mente en blanco. Vivo con la mente en blanco durante mucho tiempo.
Mantengo una batalla con mi yo anterior. Gana el yo actual pero el anterior aflora en mí en forma de lágrimas. Se acaban las lágrimas.
Ya no soy la misma. No dejo que las emociones me dominen. Escondo mis sentimientos. Escondo mis pensamientos. Los alejo y escondo para que nadie los pueda alcanzar.
La soledad se cierne sobre mí. Alejo a cualquiera que intente alcanzar mi yo anterior. Huyo. Sin sentimientos no hay dolor. La fortaleza de mí yo es demasiado fuerte para que nadie entre.
Me sumerjo en mi nuevo yo. Mi yo anterior me odia. Mantengo de nuevo otra batalla. Contradicción interna. Dolor. Disimulo. Huida.
Relato: Adiós futuro, adiós. Melissa Black.
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