Siento a los transeúntes hablar, como el ruido de la lluvia al caer, sin entender lo que dicen.
Hombres y mujeres por igual, altos o bajos, leyendo, escuchando música o comunicándose. Paso desapercibida ante la multitud escribiendo en este cuaderno.
Hoy es un día apagado, sin Sol ni color, y eso entristece el alma y las ganas de diversión.
Reflexiono sobre todo un poco esperando a que acabe este viaje que me devuelve a la rutina. Pienso en todo lo acontecido estos últimos días y me cuesta entender el sentido, si es que lo tiene. Las vueltas que da la vida y como he llegado a esta situación. Como algo tan importante en mi vida se destruyó en un momento sin consecuencia alguna. Pensé que me derrumbaría llegados a este punto, pero no sentir nada al respecto me hace sentir, en el fondo, aún peor. Todo fue mentira? Mi corazón y mi cabeza mintieron a mi ser? Fue una conspiración? Es preferible no sentir nada a sentir dolor? No lo sé, cuando haye la respuesta podré sentirme en paz conmigo misma. Mientras tanto seguiré mi camino esperando a ver que me depara el futuro aún por escribir.
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